De Junio 2009

Reconocimiento en papel (I)

El tema me viene a la mente después de recordar cómo, a finales del 2008, teníamos que entregar lo que habíamos hecho durante el año. Entre las cosas que entregamos había un catálogo en XML con especificaciones de SCORM de 640 libros digitalizados. La locura llegó cuando, después de entregar un DVD con el catálogo, un administrativo nos pidió que mejor lo imprimiéramos. Cinco juegos. Nosotros nos preguntábamos, ¿para qué? Solo una computadora puede leer eso de un modo útil, casi todo es código y son más de mil páginas por juego. La respuesta era sencilla: burocracia. Entregarles solo un DVD, según nos dijeron después, no justificaba el precio que habían pagado por el catálogo. Todo ese episodio fue ridículo, claro, pero el problema de fondo es que la impresión en papel sí justificaba nuestro trabajo, además del volumen, y no el trabajo mismo aunque su destino fuera absolutamente digital.

Días después, hablando del asunto con un amigo académico, que recibe apoyo de los programas mexicanos de estímulos a la investigación, me enteré que dichos programas no reconocen las publicaciones electrónicas como trabajo académico y además, como parte de su entrega anual, deben presentar una copia de cada publicación que realizan. Evidentemente en su caso se puede argumentar que las publicaciones digitales no tienen todavía tras de sí el sistema de revisión, dictaminación y validación que es necesario en el trabajo académico. Pero, no pude evitar preguntarle, si esas investigaciones son financiadas con dinero público ¿no deberían estar disponibles en línea de manera abierta o por lo menos contar con un catálogo de los títulos para fomentar su desarrollo y el intercambio de información? No existe tal cosa, ni catálogo ni publicaciones en acceso abierto y, por otro lado, se ve claramente que en México las publicaciones electrónicas, y lo digital en general, pertenecen todavía al reino de la ciencia ficción y que la educación en su conjunto no apoya ni entiende todavía el uso educativo de la red. Al final, me queda claro, adoptaremos tardíamente el sistema que se imponga en Estados Unidos para las publicaciones digitales y no participaremos en su desarrollo, más que al momento de adaptarnos a los requerimientos que establezca.

Autor: Alvaro Jasso
Fecha: Junio 22nd, 2009
Categorías: Brecha-digital, comunidad, internet
Etiquetas: , , ,
Comentarios: Sin comentarios.

Esbozo para la edición digital

Últimamente he tenido que pensar mucho en los procesos necesarios para obtener los archivos de una publicación digital. Uno de los puntos más difíciles de discernir ha sido cómo hacer para que al final del proceso obtengamos archivos válidos para diferentes plataformas, pues finalmente la gran ventaja de editar digitalmente es poder utilizar una fuente para múltiples formatos. Sin embargo, esta capacidad puede conllevar una complicada implementación, puesto que requiere visualizar los distintos formatos que se generarán antes que se comience la producción de la publicación. Por el momento, la mejor solución para obtener un archivo maestro para varios formatos es marcar el contenido con XML (eXtensible Markup Language), uno de los mejores formatos para intercambiar información estructurada.

Por otro lado, antes de obtener el material que se marcará habrá que definir muchos otros procesos. Influye mucho la fuente de donde obtendremos el contenido de nuestra publicación; por ejemplo, si vamos a digitalizar un material ya publicado o si contamos con los archivos digitales. Al tener que digitalizar un acervo nos encontramos con la necesidad de establecer estándares de digitalización (dpi, tamaño y formato para obtener un archivo maestro). A su vez, si contamos con archivos digitales -Word, TXT, PDF, etcétera- deberemos establecer las características que deberán contar para trasladar de forma sencilla dichos formatos a XML. En Word se puede estructurar el archivo a través de secciones u otras funciones del programa para que, al guardar como XML, ya obtengamos los archivos marcados. No obstante, esta forma puede complicarse, puesto que, por lo regular, Word integra código basura a los archivos. Por lo mismo podemos limpiarlos o decidir marcarlos desde un origen con un Marcador de XML, esta última opción cuenta también para los formatos PDF, TXT, entre otros. Asimismo, cuando digitalizamos material impreso, antes de ponerse a escanear, deberemos establecer los parámetros que tendrán los archivos digitalizados, para que así obtengamos imágenes con la calidad suficiente: normalmente es suficiente con archivos a 300dpi y en escala de grises (para texto) o millones de colores para fotos, asimismo guardar las imágenes en formato TIFF (Tagged Image File Format), aunque estas características dependerán de la calidad del material a escanear -no es lo mismo escanear fotocopias que un libro con papel couche brillante. Todo esto debido a que si realizaremos procesos de limpieza para las imágenes o de OCR (Optical Character Recognition) contemos con la mejor eficacia en ellos. Siempre hay que mantener los archivos de calidad de la digitalización como maestros, dado que así podremos realizarles diferentes procesos sin tener que re-escanear el material.

Una vez que ya tengamos la información digital lista para marcarse, deberemos planificar todas las diferentes etiquetas que podremos usar. Este proceso de edición es muy importante puesto que a cada etiqueta le podremos dar especificaciones al momento de transformar los archivos en HTML, PDF o integrarlos en una base de datos para generar archivos dinámicos en línea. En esta etapa del proceso se necesitan diversos conocimientos, puesto que la generación de las XSL (eXtensible Stylesheet Language) para los distintos formatos implica conocimientos de programación, diseño web en CSS (Cascading Style Sheets), bases de datos, entre otros, claro está que estos dependerán de los formatos de salida que deseemos tener. Por lo mismo, deberemos contar con un equipo humano capaz de llevarlo a cabo, ya que incluso podemos obtener e-books para lectores digitales como Plastic Logic, Kindle o el mismo i-phone. Además, es muy importante que todos los cambios, que se le hagan al contenido, se realicen en los archivos XML, puesto que así, al volverlos a generar, no tendremos que reincorporar los cambios en los archivos de los diferentes formatos de salida. Cabe mencionar que incluso podemos importar estos archivos en programas de maquetación para publicaciones impresas, como InDesign y QuarkExpress, obteniendo así todo un proceso para publicaciones digitales e impresas. Respecto a las publicaciones impresas, en la actualidad existen propuestas para estandarizar el marcado XML y así se puedan intercambiar más fácilmente. Por último, me queda decir que en la actualidad es muy importante poder intercambiar la información y, debido al constante avance de la tecnología, casi siempre un formato puede dejar de tener actualidad e incluso podemos perder la capacidad para extraer el contenido de un archivo. Por lo tanto, si marcamos nuestra información en XML podremos exportarla a casi cualquier formato. Si de recuperación hablamos solo menciono que los archivos XML pueden visualizarse con el más sencillo editor de textos.


Autor: Cristian
Fecha: Junio 19th, 2009
Categorías: Diseño-web, Edición digital
Etiquetas: , , ,
Comentarios: Sin comentarios.

El brandbook en formato digital

La principal función del manual de uso de la marca -o brandbook- es proteger el estilo e identidad corporativa de una empresa con sus normas de aplicación, el cual está elaborado por un equipo de personas que van desde los diseñadores hasta los directivos. Por lo general, se utiliza el formato impreso para su distribución pero ahora con las ventajas de la tecnología digital se han podido realizar otras propuestas de manuales de uso desarrollados en un ambiente de multimedia.

El brandbook conlleva una serie de pasos en su elaboración para que cumpla su principal objetivo que es la aplicación correcta de la identidad de una empresa a los medios. El manual es un instrumento funcional y normativo para los que lo utilizan ya que no sólo es mostrar la identidad de la empresa como una serie de signos o rasgos morfológicos con normas de estructura, sino también es un conjunto de técnicas de aplicación.

J. Costa describe que un manual de uso debe contener los “elementos simples de identidad (logotipo, símbolos, gama cromática), los elementos secundarios de estructura (formatos, tipografías, módulos, pautas) y los criterios combinatorios” con sus reglas de aplicación; pero no hay que olvidar que de igual manera el manual de uso debe reflejar la identidad corporativa de la empresa, es decir, su política, filosofía y ética.

Por otro lado, actualmente las empresas han podido adaptarse a los medios electrónicos para usarlos como formas estratégicas de comunicación. Ya que dicho medio promueve nuevos canales de diálogos, mayor alcance mundial, interactividad, bajo costo de implementación, capacidad de procesar  mucha información, posibilidad de seguir el flujo de información, integración de elementos multimedia, etcétera. La estrategia de comunicación para las empresas en Internet se basa en “cómo se hace un mejor uso de información, cómo se generan nuevos modelos de negocios y nuevas formas interactivas de relación entre las personas”.

Por lo tanto, la aplicación de un manual de uso en un medio digital -ya sea en línea o en un formato de CD- no es parte de la idea de “estar al día”, sino que aprovecha las ventajas del medio para promover la identidad corporativa de una empresa de manera mundial. Esto significa que, así como un manual de uso impreso refleja la expresión total de una globalidad compleja de la empresa, el manual integrado en un medio electrónico también debe cumplir con los criterios de elaboración y diseño basados en los principios de la identidad de la empresa.

Algunos manuales de uso que se encuentran en línea reflejan la identidad de la empresa como Ford y utiliza las ventajas de la animación (aunque en este caso llega a ser un poco estático su diseño). Existen otros que parecen ser la digitalización tal cual del manual impreso como se puede ver en el manual de uso de UNESPA, lo cual permite mantener la imagen de la empresa pero pierde un poco las ventajas del medio digital en su interactividad. Hay otros manuales que sólo se pueden encontrar en formato CD pero que cumple con varios aspectos de diseño en el reflejo de la identidad de la empresa y que también explota las propiedades del medio al ver animaciones, videos y permite bajar documentos útiles para la impresión de su publicidad o papelería como Terra Lycos Brandbook. Sin embargo, hay otros que son sumamente atractivos y dinámicos, puesto que son plantillas que puedes comprar, por ejemplo la empresa illusion ofrece una serie de plantillas basadas en animación flash, o puedes bajar la plantilla gratuitamente por Internet, pero su principal error es que no están basadas en la imagen de la empresa y no cumplen con una de las principales funciones que es reflejar la identidad corporativa de una empresa. Es cierto, son atractivas las plantillas pero podrían solamente reflejar una imagen estética, pero no los principios filosóficos y sociales de la empresa. Por lo que, si se decide utilizar una plantilla, se debe seleccionar con mucho cuidado y no solo tomar en cuenta las acciones dinámicas de la plantilla o bien realizar su propio diseño de acuerdo a la identidad de la empresa.

Ligas recomendadas

Fuentes

  • Costa, Joan. Identidad corporativa. Ed. Trillas. México.
  • Navarro Guere, Héctor. WWW identidad corporativa.
    Ed. Instituto Monsa de Ediciones. Barcelona. 2003


Autor: Montserrat Martínez
Fecha: Junio 18th, 2009
Categorías: Comunicación, Diseño-web, internet
Etiquetas: , , ,
Comentarios: Sin comentarios.

Google Editions, libros en la nube

Google anunció que se alista para entrar al negocio de la venta de libros en internet, preparando así el camino para lo que se pronostica como una dura batalla con Amazon. Pero el desenlace de esta lucha no sólo implica escoger entre uno u otro de los gigantes de la red, sino la forma en que los libros electrónicos se distribuirán por lo menos en sus inicios.

La propuesta de “Google Editions”, nombre que en sí mismo ya sugiere la lucha contra los e-books tradicionales, plantea que los textos estén disponibles en la nube, es decir, vía internet y sin que los lectores posean una copia de los mismos, como si accediéramos a una biblioteca con suscripción pagada. Esta parte de la iniciativa de Google ha devuelto momentáneamente la sonrisa a los editores tradicionales, de esta manera los usuarios no tendremos una copia, lo que implica entre otras cosas que no habrá intercambio de archivos. Pero también sugiere un modo complejo de edición, en el que los editores volverían a encontrar claramente un sitio y la emergencia de autopublicación se conjuraría. Los autores difícilmente serán capaces de autopublicarse sin ayuda de expertos y sin la asistencia de una organización que cubra parte de los gastos de la distribución vía Google.

Google Editions es el comienzo de la “publicación en la nube” en la que el contenido se compra pero nunca se posee. Si esto es bien recibido por los usuarios, no nos importará más cuál es el código que funciona mejor para producir ediciones flexibles que eventualmente tengan salida en distintos formatos o para diferentes lectores. Todo lo que necesitaremos será un dispositivo con un navegador que nos permita conectarnos a nuestra cuenta de Google.

Dado que Google publica los libros en pdf –casi siempre de mala calidad-, esto sugiere otro problema: el contexto de lectura. La adopción de los ebook tiene que ver con la adaptación del texto a distintas pantallas y gustos. La mayoría de las veces, la manera en que nos gusta leer es la que es mejor en ese momento, ese trabajo ha estado prefigurado por los diseñadores y los editores: tamaño del libro, tipografía, tipo de papel, tinta, etcétera. Para los libros electrónicos, los diseñadores editoriales igualmente pueden presentar un estilo predeterminado para que la lectura sea toda una experiencia y usar el diseño para reflejar tanto el contenido del libro como la editorial a la que pertenece. Pero lo que no pueden hacer es predecir el contexto de cada ambiente de lectura –algo que será fundamental en los dispositivos electrónicos de lectura.

Simon & Schuster, una división de CBS, anunció el pasado viernes que haría ediciones digitales de cerca de 5 mil títulos para agregarlos a su catálogo de ventas en internet, vía Scribd.com, incluyendo a sus autores que son best-sellers. El sitio de Scribd es uno de los más populares para compartir documentos, permite a los usuarios subir capítulos de libros, reportes de investigación, tareas y recetas. Cuenta con alrededor de 60 millones de usuarios al mes que leen los documentos, los incrustan en blogs y comparten links en las redes sociales. Y, de la misma manera, las librerías tradicionales, por ejemplo Barnes & Noble, se ha rumorado que también están pensando sacar un dispositivo de lectura para competir con Amazon.

Y con estas noticias de las últimas semanas comienza también la batalla por los libros, y los lectores y consumidores de libros tendremos que estar al pendiente para apoyar distintas iniciativas, yo me inclino a pensar que la autopublicación será un sano camino para la edición.

Autor: Alvaro Jasso
Fecha: Junio 15th, 2009
Categorías: Comunicación, Edición digital, internet, tecnología
Etiquetas: , , , ,
Comentarios: 1 comentario.