De Enero 2010

Kindle mejora su plataforma

Amazon anunció que ofrecerá a los editores y autores (en Estados Unidos por lo menos) una opción de regalías de 70%. Los editores y autores que escojan esta opción recibirán el 70% del precio de lista de sus libros electrónicos en la tienda de Kindle. Para poder participar, los editores tienen que permitir la función de texto a audio (texto-to-speech) y permitir la venta del libro en cualquier lugar en el que los editores o el autor tengan derechos de publicación. Además, los editores deben vender los e-books por lo menos un 20% más baratos que su versión impresa y no pueden cobrar más de $9.99 usd por la edición de Kindle.

Amazon también permitirá a programadores crear “contenido activo”, parecido a las aplicaciones (apps), para el Kindle. Publicará una serie de guías (Kindle Development Kit, KDK) para que otras compañías, incluyendo editores y publicaciones periódicas, puedan crear y vender aplicaciones.

Además, agregó una función que facilita que editores y autores que usen la Plataforma de Texto Digital queden fuera del programa de Administración de Derechos Digitales de Kindle (DRM). Aunque este cambio solo afectará por ahora a un grupo relativamente pequeño, esto puede significar un guiño de que Amazon está por cambiar su política de derechos. Por ahora, esta política quiere decir que sus usuarios no pueden transferir sus libros a una plataforma o a un lector que no sean Kindle.

Más allá de lo muy saludables que suenan estos cambios para el futuro de las plataformas de lectura digital, parece que Amazon en realidad está tratando de contener el golpe, mediático y comercial, que significa la potencial llegada de la Tablet de Apple y que aparentemente rompería el cuasi monopolio que tiene el Kindle. Hay, por supuesto, que ver qué es lo que Apple tiene preparado, pero en principio (sigo esperando que llegue mi Kindle DX), creo que los dispositivos dedicados llevan en el caso de la edición por lo menos, una gran ventaja. Si no me creen, piensen en cómo prefieren sus iPods sobre sus computadoras.

Autor: Alvaro Jasso
Fecha: Enero 26th, 2010
Categorías: Edición digital
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Simon Page

Simon Page resulta un personaje interesante pues tras estudiar matemáticas, dio un saltó hacia el diseño gráfico. Tan sólo lleva un año diseñando y ya obtuvo el premio Digital Artist 2009 (The stars of tomorrow) y diseñó los pósters para el Internacional Year of Astronomy 2009.

No es difícil leer en éstos diseños su bagage como matemático pues se basan en la abstracción geométrica, vectores que corren en diferentes direcciones creando tipografías y transiciones de colores saturados. Sus diseños tienen algo vintage, parece que es ahí donde radica su abrupto éxito, nos hace recordar el OpArt y el diseño Suizo de la década de los sesenta. Trabaja desde una PC y los programas que utiliza para realizar sus creaciones van desde el Ilustrator y Flash hasta Actionscript.

En la Historia del Arte una de las preguntas básicas y a veces un tanto obsesiva se refiere a la influencia, pues siempre en nuevas obras y nuevos artistas hay alguna imagen que prevalece de la influencia de otros. Podríamos usar el término retórico tropos (girar), para explicarlo, donde cada artista tropa la tradición, la fragmenta, la reinterpreta y la lleva más allá.

En este caso lo que pareciera tan propositivo y proveniente de una imaginación futurista y salida de la ciencia ficción, tiene una clara (de pronto demasiado clara) influencia.

Por mencionar un par de influencias me referiré primero a Josef Albers, artista de la Bauhaus, que centró sus creaciones en la teoría del color, en la experimentación de la percepción visual entre formas, líneas y áreas entre sí. En Homenaje al cuadrado de 1964, una de sus más reconocidas series podemos encontrar un vínculo con el diseño de Simon Page Autumn de la serie Colorful Universe 2009.


Albers                                                                            Page

De igual modo podemos encontrar en el diseño suizo un interesante referente para este novel diseñador, acá muestro un póster del suizo Donald Brun de 1964 para el Salón Internacional del Auto en Génova, que tiene mucho que ver con los que crea Page para el Año Internacional de la Astronomía.

La pregunta que dejaría abierta sería en torno a las reinterpretación que nos entrega Simon Page ¿Da realmente un giro a estas y muchas otras influencias?

Referencias

Simon Page en Flickr

Entrevisa en Grain Edit

Entrevista en Inspring Pixel

Bibliografía

Bauhaus, ed.Jeannine Fiedler, Peter Feierabend, Alemania:Konneman, 2000, 636 p.

Josef Albers, La interacción del color, Madrid:Alianza,1980, 115 p.

Autor: Paola
Fecha: Enero 25th, 2010
Categorías: General
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Nuevos libros, plataformas y lecturas

En el post de anteayer hablaba sobre algunas posibilidades de publicación de libros con los nuevos dispositivos electrónicos. Especialmente sobre aplicaciones, al estilo la App Store de Apple, para los nuevos dispositivos de lectura. Ayer el New York Times anunció que esto está por suceder. El software y hardware unidos para permitir nuevas formas de interacción entre los textos y los lectores, gracias a los procesadores y a las capacidades de red de los e-readers.

Hace unos días, trataba de explicarle a un amigo (recién egresado de letras) lo que es un libro digital, pero le costó trabajo entenderlo y a mi explicárselo. Tras darle algunas vueltas decidí hacer una división en los libros digitales: por un lado están los libros digitalizados, que resultan de llevar lo impreso a un archivo para computadora. Estos libros no son otra cosa que la traducción entre plataformas. El resultado casi siempre revela mucho de lo que entendemos por un libro. Es el primer paso hacia la lectura digital.

El otro tipo son los libros nacidos en lo digital para lo digital. Con esta clasificación se pone en juego lo que entendemos por libro, sus límites se difuminan y describirlos se vuelve difícil. Su definición tiene más que ver con el acontecimiento de su lectura que con el objeto que conocemos. Casi parece que tendríamos que ir a los manifiestos de las vanguardias para que tuvieran sentido decirles así o recurrir a la teoría de la recepción para que la lectura fuera un sustento suficiente. (Aunque también se pueden llamar libros porque cumplen con una gran parte de las funciones que caracterizan a los libros impresos.)

Ahora sí, en el futuro cercano, los libros empezarán a utilizar el potencial de las nuevas tecnologías. No son necesariamente textos largos y coherentes, sino como ya se podía suponer desde hace tiempo, son textos cortos, dispersos, con casi siempre varios autores y van y vienen entre distintas plataformas. Probablemente un ejemplo cotidiano sea la conexión entre twitter, google maps y geotwitter, twittpic, blip.fm, youtube, tumblr, etcétera y cómo se enlazan para producir historias que leemos y nos conectan a diario.

Bob Stein en un post reciente decía que el reto inmediato para los editores no está en digitalizar libros para distintos formatos en diferentes plataformas. El verdadero reto del futuro de los libros está en generar nuevas formas y plataformas de lectura.

Hace falta, claro, un software de producción de textos que sea fácil de usar, cuyo uso se generalice también para la autopublicación. Esto probablemente quiere decir un editor de xml enfocado en producir ediciones digitales. Pero también implica que los editores y/o autores aprendan o extiendan sus conocimientos de xml. Pero también es necesario que lo que entendemos por libro se extienda para poder producir obras diferentes a las que hasta ahora conocemos o vemos solo sus contornos difusos.

Autor: Alvaro Jasso
Fecha: Enero 21st, 2010
Categorías: Comunicación, Edición digital, comunidad
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Pérdidas y ganancias en las nuevas plataformas de lectura

En la mayoría de las plataformas de hardware de lectura digital, una de las características más comunes (excepto con los pdf) es la capacidad del texto para ajustarse automáticamente al tamaño de la pantalla. El funcionamiento todavía podría mejorar pero sin duda facilita la lectura y no es necesario hacer varios archivos o css para distintos aparatos.

En los libros impresos, el trabajo de ajustar el texto a la caja tipográfica, para ayudar a la lectura, lo hacen los diseñadores (formadores), y puede incluso llegar a ser punto menos que artesanal. En los libros digitales lo hace un programador al generar un código para que el texto se ajuste al del tamaño del display. Se consideran algunas variables de dominio común en el diseño editorial y ese mismo código se puede utilizar en todos los libros que se produzcan. Es decir, que ese trabajo, que antes se hacía en cada uno de los libros, ahora se hace una sola vez.

Parece en primera instancia que se pierde algo, sin embargo otras cosas se ganan. Por ejemplo, ahora que Amazon está abriendo su plataforma de publicación a varios idiomas (francés, alemán y uno supone que también lo hará pronto para español) y surgen posibilidades. En vez de tener diseñadores para el trabajo de formación, se pueden tener traductores para publicar simultáneamente un libro en varios idiomas.

Las traducciones de un texto normalmente se hacían cuando alcanzaba cierto éxito, casi siempre de ventas. Sin duda, poder presentar varias versiones, como un paquete, de un mismo texto es un cambio fundamental, casi que me atrevería a decir que una gran mejora, en la forma de producir libros y de distribuirlos. Por supuesto los efectos de este cambio, si de hecho sucede así, se verán claramente cuando pasen. ¿Será posible que un texto no tenga el mismo éxito en el idioma original como sí lo tendría en otros idiomas?

Autor: Alvaro Jasso
Fecha: Enero 20th, 2010
Categorías: General
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