Nuevos libros, plataformas y lecturas
En el post de anteayer hablaba sobre algunas posibilidades de publicación de libros con los nuevos dispositivos electrónicos. Especialmente sobre aplicaciones, al estilo la App Store de Apple, para los nuevos dispositivos de lectura. Ayer el New York Times anunció que esto está por suceder. El software y hardware unidos para permitir nuevas formas de interacción entre los textos y los lectores, gracias a los procesadores y a las capacidades de red de los e-readers.
Hace unos días, trataba de explicarle a un amigo (recién egresado de letras) lo que es un libro digital, pero le costó trabajo entenderlo y a mi explicárselo. Tras darle algunas vueltas decidí hacer una división en los libros digitales: por un lado están los libros digitalizados, que resultan de llevar lo impreso a un archivo para computadora. Estos libros no son otra cosa que la traducción entre plataformas. El resultado casi siempre revela mucho de lo que entendemos por un libro. Es el primer paso hacia la lectura digital.
El otro tipo son los libros nacidos en lo digital para lo digital. Con esta clasificación se pone en juego lo que entendemos por libro, sus límites se difuminan y describirlos se vuelve difícil. Su definición tiene más que ver con el acontecimiento de su lectura que con el objeto que conocemos. Casi parece que tendríamos que ir a los manifiestos de las vanguardias para que tuvieran sentido decirles así o recurrir a la teoría de la recepción para que la lectura fuera un sustento suficiente. (Aunque también se pueden llamar libros porque cumplen con una gran parte de las funciones que caracterizan a los libros impresos.)
Ahora sí, en el futuro cercano, los libros empezarán a utilizar el potencial de las nuevas tecnologías. No son necesariamente textos largos y coherentes, sino como ya se podía suponer desde hace tiempo, son textos cortos, dispersos, con casi siempre varios autores y van y vienen entre distintas plataformas. Probablemente un ejemplo cotidiano sea la conexión entre twitter, google maps y geotwitter, twittpic, blip.fm, youtube, tumblr, etcétera y cómo se enlazan para producir historias que leemos y nos conectan a diario.
Bob Stein en un post reciente decía que el reto inmediato para los editores no está en digitalizar libros para distintos formatos en diferentes plataformas. El verdadero reto del futuro de los libros está en generar nuevas formas y plataformas de lectura.
Hace falta, claro, un software de producción de textos que sea fácil de usar, cuyo uso se generalice también para la autopublicación. Esto probablemente quiere decir un editor de xml enfocado en producir ediciones digitales. Pero también implica que los editores y/o autores aprendan o extiendan sus conocimientos de xml. Pero también es necesario que lo que entendemos por libro se extienda para poder producir obras diferentes a las que hasta ahora conocemos o vemos solo sus contornos difusos.













