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Archivo para la categoría ‘comunidad’

Nuevos libros, plataformas y lecturas

Jueves, 21 de Enero de 2010

En el post de anteayer hablaba sobre algunas posibilidades de publicación de libros con los nuevos dispositivos electrónicos. Especialmente sobre aplicaciones, al estilo la App Store de Apple, para los nuevos dispositivos de lectura. Ayer el New York Times anunció que esto está por suceder. El software y hardware unidos para permitir nuevas formas de interacción entre los textos y los lectores, gracias a los procesadores y a las capacidades de red de los e-readers.

Hace unos días, trataba de explicarle a un amigo (recién egresado de letras) lo que es un libro digital, pero le costó trabajo entenderlo y a mi explicárselo. Tras darle algunas vueltas decidí hacer una división en los libros digitales: por un lado están los libros digitalizados, que resultan de llevar lo impreso a un archivo para computadora. Estos libros no son otra cosa que la traducción entre plataformas. El resultado casi siempre revela mucho de lo que entendemos por un libro. Es el primer paso hacia la lectura digital.

El otro tipo son los libros nacidos en lo digital para lo digital. Con esta clasificación se pone en juego lo que entendemos por libro, sus límites se difuminan y describirlos se vuelve difícil. Su definición tiene más que ver con el acontecimiento de su lectura que con el objeto que conocemos. Casi parece que tendríamos que ir a los manifiestos de las vanguardias para que tuvieran sentido decirles así o recurrir a la teoría de la recepción para que la lectura fuera un sustento suficiente. (Aunque también se pueden llamar libros porque cumplen con una gran parte de las funciones que caracterizan a los libros impresos.)

Ahora sí, en el futuro cercano, los libros empezarán a utilizar el potencial de las nuevas tecnologías. No son necesariamente textos largos y coherentes, sino como ya se podía suponer desde hace tiempo, son textos cortos, dispersos, con casi siempre varios autores y van y vienen entre distintas plataformas. Probablemente un ejemplo cotidiano sea la conexión entre twitter, google maps y geotwitter, twittpic, blip.fm, youtube, tumblr, etcétera y cómo se enlazan para producir historias que leemos y nos conectan a diario.

Bob Stein en un post reciente decía que el reto inmediato para los editores no está en digitalizar libros para distintos formatos en diferentes plataformas. El verdadero reto del futuro de los libros está en generar nuevas formas y plataformas de lectura.

Hace falta, claro, un software de producción de textos que sea fácil de usar, cuyo uso se generalice también para la autopublicación. Esto probablemente quiere decir un editor de xml enfocado en producir ediciones digitales. Pero también implica que los editores y/o autores aprendan o extiendan sus conocimientos de xml. Pero también es necesario que lo que entendemos por libro se extienda para poder producir obras diferentes a las que hasta ahora conocemos o vemos solo sus contornos difusos.

Narración en tiempo real

Lunes, 28 de Septiembre de 2009

“I think there are two distinct trends at work here. One, the popularity and adoption of the stream as a form of social conversation. And the other, the conversion of realtime information into value that can be consumed outside the stream. Or to put it another way, the value of being in the flow, and of watching it from the river’s edge.”

Adrian Chan, Activity Streams: Content and Flow


La mayoría de la información sobre los acontecimientos del mundo es gracias al conocimiento de oídas que tenemos de él. Está claro que esta mediación está moviendo sus polos vertiginosamente y que la forma en que nos lo contamos es una parte fundamental de nuestras acciones.

La web se está transformando otra vez. Una forma distinta de recibir la información está ganando terreno en nuestras computadoras y últimamente también en nuestros teléfonos. Se nota, por ejemplo, en el uso cada vez más extendido de Twitter: aun cuando cada día hay más usuarios cada vez vemos menos la ballena; o en la intención de Facebook de actualizarse más fácil y con más frecuencia. Igualmente se nota en la manera de leer los Blogs, las noticias o las actualizaciones en Flickr o Tumblr a través de suscripciones de rss y clientes; también se puede ver en las últimas versiones de TweetDeck o Seesmic que cada vez concentran mejor nuestras cuentas en las redes sociales o feeds de noticias. Todos se están actualizan cada vez más rápido y mejor, casi al instante. Esto es posible porque la tecnología está cambiando, mejorando para permitir que más actualizaciones lleguen más pronto a más gente sin congestionar la plomería de la red.

Estas nuevas tecnologías, para administrar la inmensidad de la red en tiempo real, se vuelven útiles, necesarias o interesantes porque podemos hacer un comentario sobre cualquier cosa o también sacar una foto de lo que sea en cualquier lugar y subirla inmediatamente -claro, con una cuenta móvil de datos es más fácil-, en donde se distribuirá casi en automático gracias al rss, rss cloud, PuSH o a Twitter o Facebook sin colapsar los servidores. Millones de mensajes, búsquedas, descargas, actualizaciones, transmisión de imágenes, videos y posiciones de GPS enviados cada minuto y distribuidos inmediatamente para ensanchar un flujo de información que cada vez se filtra de modos más sofisticados (esto será motivo para otro post).
Por ejemplo, últimamente me da por escribir en el pesero (un “autobús” de transporte público en el D.F.), y subir los posts mientras voy al trabajo o ir tuiteando en el camino. (Para hacer actualizaciones en Twitter desde un teléfono GSM, es decir, sin tener una cuenta de datos, existe Twittea.me que funciona con SMS, por lo menos en la ciudad de México). Estas cientos de miles, probablemente millones de actualizaciones por minuto que fluyen en todas direcciones las podemos leer o ver tan pronto estén disponibles: es decir, la “red en tiempo real” de la que han estado hablando en el blog RWW.

Si hiciéramos una división de cómo accedemos a esta información, por un lado quedarían los textos que reproducen la linealidad de los formatos impresos (como el .epub por ejemplo) en los que la forma de leer es continua, incluso considerando sus hipervínculos: tienen normalmente solo un autor, planeación y diseño de la lectura. Aclarando que siempre depende de la presentación y de la manera en que se acceda a ellos. Formatos como el html y, por ejemplo, los blogs no pertenecerían automáticamente a esta categoría. Es en cambio su distribución y recuperación por parte de los lectores/usuarios lo que los definiría.
Por el otro lado estarían los formatos o plataformas de lectura que son fragmentarios, discontinuos y en los que los lectores saltan constantemente de un tema al siguiente de un modo mucho más violento y mucho menos planeado que con los primeros hipertextos y que además tienen varios autores. Aquí, en esta segunda categoría, estarían los nuevos feeds al estilo rss, Twitter, Lattitude, Facebook cada vez más y todos los flujos de texto en tiempo real cuya autoría es múltiple y genera una lectura todavía más dispersa. Mientras sucede se va convirtiendo en algo más parecido a una conversación social a gran escala con lectores simultáneos que están agregando contenido permanentemente.

Esta cascada de información que nos llega de lugares distintos con actualizaciones cada vez más “frescas” es una nueva forma de leer, escribir y, posiblemente, convivir. Estoy seguro que será tema de un largo debate en los meses o años por venir. Un debate sobre la seguridad y la intimidad, el aprendizaje y el entendimiento. Pero lo cierto es que está pasando, es una narración distinta, una narración de la vida cotidiana que contamos nosotros y leemos nosotros mientras pasa. Parte de su originalidad está en la rapidez de distribución, prácticamente de inmediato, y en el volumen. Tres o veinte o doscientas líneas de pensamiento más o menos coherente sucediendo de un modo paralelo sin necesariamente tener que ver unas con otras. Al principio parecen una serie inconexa de monólogos que se desvanecen en una sintaxis de por sí inexistente pero que se conectan durante la lectura. Esta cohesión cobra fuerza al momento de estar comentando un acontecimiento común a todos y es entonces que su resonancia cobra todo su sentido. Puede ser que la referencia más cercana esté en los monólogos del Ulises de Joyce o incluso más precisamente en las primeras páginas de la Señora Dalloway en donde las distintas perspectivas se conectan por el sonido de las campanadas del Big Ben.

Reconocimiento en papel (I)

Lunes, 22 de Junio de 2009

El tema me viene a la mente después de recordar cómo, a finales del 2008, teníamos que entregar lo que habíamos hecho durante el año. Entre las cosas que entregamos había un catálogo en XML con especificaciones de SCORM de 640 libros digitalizados. La locura llegó cuando, después de entregar un DVD con el catálogo, un administrativo nos pidió que mejor lo imprimiéramos. Cinco juegos. Nosotros nos preguntábamos, ¿para qué? Solo una computadora puede leer eso de un modo útil, casi todo es código y son más de mil páginas por juego. La respuesta era sencilla: burocracia. Entregarles solo un DVD, según nos dijeron después, no justificaba el precio que habían pagado por el catálogo. Todo ese episodio fue ridículo, claro, pero el problema de fondo es que la impresión en papel sí justificaba nuestro trabajo, además del volumen, y no el trabajo mismo aunque su destino fuera absolutamente digital.

Días después, hablando del asunto con un amigo académico, que recibe apoyo de los programas mexicanos de estímulos a la investigación, me enteré que dichos programas no reconocen las publicaciones electrónicas como trabajo académico y además, como parte de su entrega anual, deben presentar una copia de cada publicación que realizan. Evidentemente en su caso se puede argumentar que las publicaciones digitales no tienen todavía tras de sí el sistema de revisión, dictaminación y validación que es necesario en el trabajo académico. Pero, no pude evitar preguntarle, si esas investigaciones son financiadas con dinero público ¿no deberían estar disponibles en línea de manera abierta o por lo menos contar con un catálogo de los títulos para fomentar su desarrollo y el intercambio de información? No existe tal cosa, ni catálogo ni publicaciones en acceso abierto y, por otro lado, se ve claramente que en México las publicaciones electrónicas, y lo digital en general, pertenecen todavía al reino de la ciencia ficción y que la educación en su conjunto no apoya ni entiende todavía el uso educativo de la red. Al final, me queda claro, adoptaremos tardíamente el sistema que se imponga en Estados Unidos para las publicaciones digitales y no participaremos en su desarrollo, más que al momento de adaptarnos a los requerimientos que establezca.

EyeStop

Lunes, 25 de Mayo de 2009

Los ingenieros y arquitectos del MIT mostraron EyeStop, una parada interactiva de autobús diseñada para la ciudad de Florencia. El sábado 16 de mayo el proyecto fue presentado oficialmente por el presidente de la provincia de Florencia, Mattero Renzi.

EyeStop

EyeStop

EyeStop, desarrollada por el laboratorio SENSEable City del MIT, es una exploración de la siguiente generación de mobiliario urbano inteligente. Con el objetivo de enriquecer la ciudad con el “state of the art” de la tecnología sensible, servicios interactivos, información de la comunidad y entretenimiento. El proyecto está compuesto de tinta electrónica sensible y pantallas, para entregar información a la gente. Los usuarios pueden planear su viaje en el autobús con un mapa interactivo, intercambiar información relevante para la comunidad en un tablero digital, navegar en internet, monitorear, en tiempo real, su exposición a contaminantes y usar sus teléfonos móviles como interfaces con la parada de autobús. “Interactuar con EyeStop podría cambiar el acceso a información urbana de un modo similar a la que el iPhone ha cambiado nuestra vida con el celular” comentó Carlo Ratti, Jefe del laboratorio SENSEable City del MIT.

Con el toque de un dedo, los usuarios pueden indicar su destino deseado, el sistema desplegará la ruta más corta desde donde están y la posición de los autobuses, también en tiempo real, relevantes en ese momento. EyeStop brillará con diferente intensidad para mostrar la distancia del autobús que se aproxima. Conductores y paseantes también podrán poner noticias de la comunidad y anuncios en el tablero electrónico colocado en la parada, mejorando así su funcionalidad como espacio público –un lugar para reunir e intercambiar información relevante para la comunidad. Además de mostrar información, la parada también funciona como un activo nodo-sensor ambiental, cargándose con luz solar y recopilando información en tiempo real sobre la calidad del aire en el ambiente urbano.

EyeStop fue desarrollado en el laboratorio SENSEable City por Giovanni de Niederhousern, Shaocong Zhou, Assaf Biderman y Carlo Ratti, en colaboración con la Provincia de Florencia y la autoridad del sistema local de transportación (ATAF).

Vía SENSEable City Lab