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Archivo para la categoría ‘tecnología’

Impresiones del Kindle DX

Martes, 2 de Febrero de 2010

La tecnología del Kindle es muy buena. La experiencia de lectura es (casi) como un libro en papel y en ciertas cosas es incluso mejor. La tinta electrónica es una maravilla. El peso y el tamaño hace que sea muy cómodo, además de la posibilidad de cambiar el tamaño de la fuente (todavía no descubro si se pueden cambiar las tipografías, aunque encontré esto Hack your Kindle to change the fonts)

El sistema y la tienda de amazon es regular. Mientras las compras son rápidas, sencillas y automáticas el catálogo es todavía pobre y las obras en español son apenas unas cuantas.
Teoricamente uno puede suscribirse a los feeds de los blogs aunque, si no fuera porque es una función no habilitada para México, sería buenísima. Supongo que no está disponible porque hay que pagar, en general .99 usd, por una suscripción a un blog y seguramente el tema de pagos no está resuelto todavía. Los periódicos son una locura de caros el NYTimes cuesta 28 usd al mes, el unversal 17 usd al mes o el País 20 usd al mes. Lo que, por decir lo menos, es una cosa poco práctica ya que en el iPhone o en la Laptop se pueden consultar gratis los tres.

Por otro lado, tengo muchos libros, artículos y textos en general en otros formatos que he ido descargando con el tiempo y no he leído porque son largos y en el monitor, especialmente la literatura, son pesados de leer.

Los pdf los lee bien, el problema es que uno padece las limitaciones del formato y no siempre se ajustan al ancho de la pantalla, cuando eso pasa es una molestia.
Además, no lee ePubs lo que es un turn-off automático, aunque claro, eso ya lo sabía. Pero sin duda es una de las cosas que amazon tiene que considerar seriamente incluir para próximas actualizaciones del firmware.

En vista de la falta de un catálogo amplio y la incapacidad de suscribirse a contenido periódico, el aparato (por lo menos en México) se vuelve limitado pronto.

La solución sencilla que encontré para generar un catálogo útil fue convertir los pdf y los ePubs que ya tengo a archivos .mobi. Esta transformación es rápido pero puede ser más o menos molesta; tuve que hacer algunos ajustes para que quedaran bien. En un caso, las cornisas del pdf aparecían en el .mobi en cada página como títulos (convertí el pdf en rtf y le borré las cornisas con un find&replace y luego convertí el .rtf en .mobi). En otro caso, al convertir un .ePub el texto se colgó mucho a la derecha (hice lo mismo .ePub -> .rtf -> .mobi).

El programa para convertir los textos a distintos formatos es más o menos famoso a estas alturas, Calibre. Pero después de las transformaciones parecía una especie de administrador que terminó recordándome las primeras versiones de WinAmp. La conclusión, sumada al zafarrancho del fin de semana entre Amazon y McMillan, es que las editoriales no deberían asociarse ni casarse con un dispositivo ni con un formato y que los dispositivos no se encasillen en formatos propietarios. La apertura y la diversidad serán una diferencia redituable en el futuro. Esto tiene sentido para las editoriales en español que aún se mantienen más o menos al margen de estos avatares y que seguramente en los meses y años por venir iniciarán un éxodo impostergable hacia la publicación y la distribución digitales.

Narración en tiempo real

Lunes, 28 de Septiembre de 2009

“I think there are two distinct trends at work here. One, the popularity and adoption of the stream as a form of social conversation. And the other, the conversion of realtime information into value that can be consumed outside the stream. Or to put it another way, the value of being in the flow, and of watching it from the river’s edge.”

Adrian Chan, Activity Streams: Content and Flow


La mayoría de la información sobre los acontecimientos del mundo es gracias al conocimiento de oídas que tenemos de él. Está claro que esta mediación está moviendo sus polos vertiginosamente y que la forma en que nos lo contamos es una parte fundamental de nuestras acciones.

La web se está transformando otra vez. Una forma distinta de recibir la información está ganando terreno en nuestras computadoras y últimamente también en nuestros teléfonos. Se nota, por ejemplo, en el uso cada vez más extendido de Twitter: aun cuando cada día hay más usuarios cada vez vemos menos la ballena; o en la intención de Facebook de actualizarse más fácil y con más frecuencia. Igualmente se nota en la manera de leer los Blogs, las noticias o las actualizaciones en Flickr o Tumblr a través de suscripciones de rss y clientes; también se puede ver en las últimas versiones de TweetDeck o Seesmic que cada vez concentran mejor nuestras cuentas en las redes sociales o feeds de noticias. Todos se están actualizan cada vez más rápido y mejor, casi al instante. Esto es posible porque la tecnología está cambiando, mejorando para permitir que más actualizaciones lleguen más pronto a más gente sin congestionar la plomería de la red.

Estas nuevas tecnologías, para administrar la inmensidad de la red en tiempo real, se vuelven útiles, necesarias o interesantes porque podemos hacer un comentario sobre cualquier cosa o también sacar una foto de lo que sea en cualquier lugar y subirla inmediatamente -claro, con una cuenta móvil de datos es más fácil-, en donde se distribuirá casi en automático gracias al rss, rss cloud, PuSH o a Twitter o Facebook sin colapsar los servidores. Millones de mensajes, búsquedas, descargas, actualizaciones, transmisión de imágenes, videos y posiciones de GPS enviados cada minuto y distribuidos inmediatamente para ensanchar un flujo de información que cada vez se filtra de modos más sofisticados (esto será motivo para otro post).
Por ejemplo, últimamente me da por escribir en el pesero (un “autobús” de transporte público en el D.F.), y subir los posts mientras voy al trabajo o ir tuiteando en el camino. (Para hacer actualizaciones en Twitter desde un teléfono GSM, es decir, sin tener una cuenta de datos, existe Twittea.me que funciona con SMS, por lo menos en la ciudad de México). Estas cientos de miles, probablemente millones de actualizaciones por minuto que fluyen en todas direcciones las podemos leer o ver tan pronto estén disponibles: es decir, la “red en tiempo real” de la que han estado hablando en el blog RWW.

Si hiciéramos una división de cómo accedemos a esta información, por un lado quedarían los textos que reproducen la linealidad de los formatos impresos (como el .epub por ejemplo) en los que la forma de leer es continua, incluso considerando sus hipervínculos: tienen normalmente solo un autor, planeación y diseño de la lectura. Aclarando que siempre depende de la presentación y de la manera en que se acceda a ellos. Formatos como el html y, por ejemplo, los blogs no pertenecerían automáticamente a esta categoría. Es en cambio su distribución y recuperación por parte de los lectores/usuarios lo que los definiría.
Por el otro lado estarían los formatos o plataformas de lectura que son fragmentarios, discontinuos y en los que los lectores saltan constantemente de un tema al siguiente de un modo mucho más violento y mucho menos planeado que con los primeros hipertextos y que además tienen varios autores. Aquí, en esta segunda categoría, estarían los nuevos feeds al estilo rss, Twitter, Lattitude, Facebook cada vez más y todos los flujos de texto en tiempo real cuya autoría es múltiple y genera una lectura todavía más dispersa. Mientras sucede se va convirtiendo en algo más parecido a una conversación social a gran escala con lectores simultáneos que están agregando contenido permanentemente.

Esta cascada de información que nos llega de lugares distintos con actualizaciones cada vez más “frescas” es una nueva forma de leer, escribir y, posiblemente, convivir. Estoy seguro que será tema de un largo debate en los meses o años por venir. Un debate sobre la seguridad y la intimidad, el aprendizaje y el entendimiento. Pero lo cierto es que está pasando, es una narración distinta, una narración de la vida cotidiana que contamos nosotros y leemos nosotros mientras pasa. Parte de su originalidad está en la rapidez de distribución, prácticamente de inmediato, y en el volumen. Tres o veinte o doscientas líneas de pensamiento más o menos coherente sucediendo de un modo paralelo sin necesariamente tener que ver unas con otras. Al principio parecen una serie inconexa de monólogos que se desvanecen en una sintaxis de por sí inexistente pero que se conectan durante la lectura. Esta cohesión cobra fuerza al momento de estar comentando un acontecimiento común a todos y es entonces que su resonancia cobra todo su sentido. Puede ser que la referencia más cercana esté en los monólogos del Ulises de Joyce o incluso más precisamente en las primeras páginas de la Señora Dalloway en donde las distintas perspectivas se conectan por el sonido de las campanadas del Big Ben.

Tecnologías de la información y brecha digital

Viernes, 10 de Julio de 2009

Últimamente tuve algunas pláticas con amigos sobre el uso de internet como medio de publicación y divulgación. En éstas me he dado cuenta que muchos de ellos no ubican algunos de los pros y se preocupan principalmente en los contras. Lo que me ha llevado a pensar en cómo se están generando las relaciones entre las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) y nuestro entorno socio‑cultural. Tema que indiscutiblemente se relaciona con el concepto de brecha digital, que en Latinoamérica es muy marcada. Entonces, si queremos utilizar las TIC, en proyectos sociales y de distribución de la información, debemos encontrar el modo de que el uso de la tecnología se dé más allá de simplemente tener una computadora y conexión a internet.

Por otro lado, es importante resaltar que en estas latitudes es muy poco el desarrollo de innovaciones tecnológicas, tanto en software como en hardware. Lo cual nos plantea como consumidores y, por lo tanto, pagamos altos precios por el acceso a tecnología de punta. En este aspecto vemos que las otras brechas, educativas y económicas, se interrelacionan junto con el ámbito tecnológico, lo que da por resultado un panorama muy elaborado para salvar dichos atrasos. Ya que éstos no se solventan solamente con el equipo necesario para conectarse, sino que además se necesita la capacitación de los usuarios para que puedan explotar debidamente dichas herramientas. Muchos opinan que esta tarea debe realizarse desde el gobierno, pero como hemos visto en diferentes proyectos, las propuestas se centran en la adquisición del equipo. Ejemplo de esto es cuando uno observa el uso que los profesores hacen de Enciclomedia, el proyecto tecnológico del sexenio pasado, ya que no todos los profesores no logran relacionarse adecuadamente con el hardware y software del proyecto. Ahora bien, si planteamos esta situación en zonas rurales donde existen niveles muy bajos de educación, entonces aunque tengan acceso a las computadoras, los beneficios de éstas quedan descontextualizados respecto a la situación
socio-económica de los usuarios.

Por lo mismo, desde mi punto de vista, es necesario implementar programas de integración tecnológica adaptados a las necesidades específicas de las diferentes comunidades que integran el país. Es claro que actualmente se comienza a utilizar el web 2.0 para proyectos sociales, en donde una comunidad interactúa en un portal para mejorar su inter-comunicación y así encontrar las necesidades en conjunto. Como es el caso de las noticias hiperlocales. Por lo tanto, este tipo de proyectos pueden beneficiar considerablemente a comunidades que, dada su situación geográfica, se encuentran incomunicadas, en mayor o menor medida. Otro aspecto importante es la necesidad de estos usuarios para acceder a contenidos culturalmente adecuados para su contexto. Datos de la consultora NIC señalan que entre 1992 y 2008, el número de sitios mexicanos en internet pasó de 19 mil a casi 200 mil, en la misma medida el número de cibernautas pasó de 2 millones a 27 millones. Sin embargo, el mayor porcentaje de contenido en internet se encuentra en inglés y eso conlleva usuarios bilingües. Asimismo, generalmente sucede que las comunidades receptoras, de estos procesos de integración tecnológica, pocas veces son tomadas en cuenta, afectando considerablemente la sustentabilidad a largo plazo de los proyectos de esta naturaleza. De tal modo, que se necesita una fuerte interacción entre los usuarios posibles de estos programas gubernamentales y los funcionarios encargados de los mismos, para que así se obtengan mayores beneficios sociales y económicos:

En este sentido, algunos autores plantean que las TICs deberían proporcionar un espacio de encuentro de una nueva esfera pública, donde la sociedad civil pueda definirse y comprenderse en su diversidad y donde las estructuras políticas estén sujetas al debate público y sean evaluadas por sus acciones, garantizando la participación de las categorías más excluidas a través de perspectivas de género, regionales y sociales (Wikipedia).

Asimismo, la situación económica de gran mayoría de la población en México y Latinoamérica hace que el adquirir una computadora y una conexión a internet no sea algo absolutamente necesario; primero se tienen que medio cubrir las necesidades básicas. Por lo mismo, vemos que el acceso a internet, y ya no digamos a una conexión de banda ancha, está francamente restringido por nuestra situación económica. En México existen 109,955,400 habitantes y de ellos 27,400,000 son usuarios de Internet.

Pero estos datos no son alentadores, del total de conexiones, casi el 60% corresponde a entidades de gobierno locales y federales así como empresas. El resto son conexiones privadas, pero se calcula que solamente una quinta parte de los mexicanos se conecta a internet con una computadora instalada en su casa (OnceTV México).

Por lo mismo, los proyectos de integración tecnológica deben contar, a mi entender, con capacitadores enlace que trabajen con las comunidades. De esta forma, los enlaces deberán darle cauce a las necesidades de la comunidad y plantear los usos y las herramientas necesarios para satisfacerlas. Asimismo, deberá proporcionar los conocimientos necesarios para que las propias comunidades generen contenidos relacionados con su entorno. Logrando de esta manera que la brecha de contenidos se vaya reduciendo. Esta medida proporciona una contextualización de las TIC dentro del ámbito socio-económico de las comunidades a enlazar y además promueve la generación de contenidos adecuados para las múltiples zonas geográficas del país. Con lo cual se logra una mejor interacción entre las comunidades y las oficinas gubernamentales a cargo de los proyectos, proporcionando una mayor sustentabilidad de los proyectos. Dado que su desarrollo se basa en la satisfacción de necesidades específicas.

Amazon quiere agregar publicidad en los libros

Lunes, 6 de Julio de 2009

Amazon dice que se está preparando para poner publicidad en los libros, es casi un hecho que será en los libros digitales Esta noticia me produce sentimientos encontrados. Gracias a la publicidad es muy probable que bajen los costos para los consumidores y seguramente se podrán compartir libremente los archivos. Pero lo que me molesta, y seguramente a casi todo el mundo, es eso de que un libro tenga publicidad entre sus páginas. Como si fuera una vil revista que se puede hojear en una sala de espera revisando instintivamente la publicidad mientras llega la hora de la terapia. Parece casi un sacrilegio. Además, suena como una estrategia que alejará a la gente que tradicionalmente está relacionada con los libros todavía más del desarrollo digital. Gente que de por sí tiene todavía muchas dudas acerca del cambio hacia lo electrónico −últimamente es Ray Bradbury el mejor ejemplo de esto diciendo que internet es un juguete que distrae. Sin duda sería un error incorporar la publicidad si Amazon pretende eventualmente encontrar aliados y expertos para engrosar su mercado en expansión.

Pero, ¿exactamente de qué tipo de publicidad estamos hablando? Espero que no sean simplemente banners cuadrados invadiendo el espacio en blanco. Pero si no es así, entonces ¿cómo sería? Podría ser que en una página del Ulises encontráramos junto a la descripción de una calle la dirección de un McDonalds o restaurant típico de Dublín ¿En Rayuela tendremos un link a la página de Gauloises y recomendaciones como Fumer tue?  Espero que no sea ninguna de estas cosas abominables.

Sería mucho mejor que esta publicidad nos remitiera a otros libros o archivos, una especie de “liga bibliográfica” directo a la página de la librería: publicidad metatextual. Reciclando de una mejor manera esa forma de referirse a otros textos para, en este caso, acceder y consumir información relativa. Lo más probable es que Amazon no esté pensando en algo tan benevolente y que se trate de luminosos anuncios de almacenes coronando las cornisas y los espacios vacios de las páginas electrónicas.