Los libros siempre han sabido adaptarse a su tiempo y encontrar sus lectores. Así como hubo un desarrollo de formatos económicos en ediciones rústicas y de bolsillo, las versiones digitales están ya transformando la Industria editorial. Es evidente que muchos formatos de libros electrónicos, que eran impensables para las versiones impresas, están modificando hoy los hábitos de lectura.
Las editoriales y los editores en el mundo digital tienen entre otras funciones la de seleccionar textos relevantes para los lectores. Presentar al público textos útiles y de calidad que puedan ser encontrados y distribuidos de modos más fáciles. Así como impulsar la lectura al tratar de hacer crecer el número de lectores de una obra. Alcanzar tantos lugares como sea posible, fomentar y desarrollar la cultura tratando de garantizar el libre acceso.
Es importante promover el acceso sin requerimientos de registro, suscripción o pago a material digital de calidad. Con la llegada de Internet se hizo evidente que el acceso libre es una necesidad y, para nosotros, se traduce en la producción de medios que promuevan efectivamente la lectura y que acerquen los textos a tantas personas como sea posible.
Por supuesto que hacen falta canales donde suceda, hacen falta formatos comerciales que garanticen el acceso, que mejoren y aprovechen la distribución de contenidos “legales” gracias a las tecnologías de la información. Internet debe permitir y propiciar que los lectores encuentren una variedad de textos libres para acercarlos a la lectura y que ellos también participen ya no sólo leyendo sino también distribuyendo y ayudando a difundir los textos.
Presentamos nuestro nuevo formato de libros digitales: Mini Malaletra.
Una versión reducida de los libros que componen nuestro catálogo. La intención es dar a los lectores la oportunidad de leer una parte de nuestros libros y que los compartan de la manera más sencilla. El formato Mini Malaletra está basado por un lado en el modelo Freemium, que busca ofrecer un servicio básico de forma gratuita y busca cobrar por versiones completas, y por otro lado considera la importancia que tuvo la edición en rústica para la lectura y el mundo editorial. Los Mini Malaletra tienen la intención de participar en esta evolución.
Los Mini Malaletra son:
El arte en persona de Fernando de Ita, que contiene entrevistas con: Orson Welles, Norman Mailer y Ludwik Margules [epub] [mobi]
Tres Obras de Daniel Serrano, que tiene la obra Los corolarios de la oruga [epub] [mobi]
Disforia + Diagonal Norte de Noé Morales Muñoz, que tiene la obra Diagonal Norte [epub] [mobi]
Y nuestro libro más reciente:
Por la carne también de Sandro Cohen, que tiene el cuento Ahora que lo pienso [epub] [mobi]
Amazon ha anunciado Kindle Singles, un nuevo formato de publicación para su plataforma Kindle –de mediana longitud entre 10,000 30,000 palabras o lo que sería lo mismo entre 30 y 90 páginas–. Con esta estrategia Amazon abarca un mercado que es muy poco explotado en el mundo editorial impreso. Esto último porque los editores dicen que es muy difícil que libros de esa extensión sean aceptados por los lectores y, por lo mismo, constituyen un riesgo de inversión. Sin embargo, en los formatos digitales dicho riesgo es más bajo y, por eso, Amazon vuelve controversialmente a enfrentar a los editores, porque los títulos de este formato serán considerablemente más baratos que los de un libro normal. Otro punto importante de la iniciativa es que se apoyará en gran medida en la ya tan polémica, para los editores, capacidad de auto-publicación que Amazon otorga a los autores. También anunciaron que los libros publicados en este formato no sólo estarán disponibles para el Kindle, sino también en versiones para otros dispositivos de lectura –un guiño respecto a la apertura de Amazon a plataformas abiertas como Epub–. Por último, todavía este nuevo formato no está abierto al público, porque Amazon está juntando los primeros títulos que saldrán, pero en su comunicado de prensa invitan a todo tipo de autores a aventurarse en esta clase de textos.
La iniciativa de Amazon plantea una interesante visión de la edición digital, porque no sólo explota un nicho comercial, sino también porque tiene una visión contemporánea de lo que las nuevas generaciones pueden considerar textos suficientemente largos. El grado de atención a un libro para los usuarios nativos digitales está siendo modificado porque los textos a los cuales se enfrentan cotidianamente tienen extensiones muy cortas: entradas de blogs, artículos de wikipedia, twitters, actualizaciones de Facebook, etcétera. Por lo tanto, Amazon apuesta por textos para un naciente público lector y para ello utiliza toda la infraestructura con que cuenta para desarrollar este nuevo formato.
Otro punto interesante es que también los autores que lo adopten más rápidamente sean aquellos autores que no están acostumbrados a desarrollar textos de gran extensión como son los libros tradicionales –como los blogueros–, además de lo atractivo que resulta que puedan auto-publicarse en la plataforma más extensa para la venta de libros digitales. No obstante, todavía tenemos que ver la acogida del nuevo formato para confirmar si la apuesta de Amazon llega a buen camino.
Ahora bien, como ya se ha dicho antes en este blog, ante la auto-publicación los editores se volverán importantes medios para seleccionar información pertinente. Cabe señalar que con la capacidad de auto-publicación que ofrecen actualmente los distribuidores más importantes de libros digitales –Amazon, Barnes & Noble, Borders– se propugna de forma tangencial para que los editores visualicemos los futuros retos de la edición, tanto digital como impresa.
Algunas ligas de interés sobre el tema son:

Los libros han sido y son el medio más eficiente que tenemos para compartir información ordenada y válida, pero también son una tecnología de lectura que se ha ido sofisticando durante siglos. En general hoy en día los libros electrónicos son una metáfora de los libros impresos no sólo por que comparten ser el mecanismo crucial para mover ideas a través del espacio y el tiempo, además intentan emular el objeto, su facilidad de lectura. Por eso podemos decir que la forma en que se usa un libro, las formas en las que usamos un libro, más que su presencia física, es lo que define un libro.
Aunque también la industria del hardware y el software cree que es más sencilla su adopción si la relación entre libros impresos y digitales es más clara. Algo que ha contruibuido a perfeccionar esta imitación es que los primeros libros electrónicos fueron libros impresos digitalizados, lo que ha hecho que los que los producen se esfuercen por ser lo más fieles posible. Y lo han conseguido hasta cierto punto, pero las computadoras personales y los libros se parecen poco.
Uno de los obstáculos fue reproducir la movilidad de los libros impresos. Uno no podía llevar los libros electrónicos de manera tan cómoda como uno impreso, no podía leerlo en exteriores ni llevárselo a leer antes de dormir, etecétera. Tras varios intentos, la tecnología evolució lo suficiente para desarrollar aparatos electrónicos portátiles de lectura (Kindle, iPad y otros muchos), que además de aceptar varios formatos comunes ya entre los usuarios, como pdf o epub, lograron incorporar varias de las mejores cosas de ambas tecnologías. Son un método de lectura bastante bueno, algunos tienen pantallas diseñadas especialmente para leer, se puede cambiar el tamaño del texto de acuerdo a sus necesidades, son portátiles y no muy pesados para sostenerlos durante horas, pueden almacenar cientos de libros, es posible subrayar, hacer anotaciones ordenadas y buscar en el texto. De hecho algunos de estos aparatos incluyen su propia librería en la que se pueden conseguir los libros de manera instantanea.
Varios de los inconvenientes tradicionales de la edición en papel han sido el tamaño de los tirajes, el almacenamiento, la distribución y los puntos de venta, que a veces implican, para dar a conocer cosas que nos parecen importantes, inveritr pequeñas fortunas con las que no siempre se cuenta. Así, una de las diferencias fundamentales entre los libros impresos y los libros electrónicos es la facilidad y rapidez en la distribución. Posiblitado por internet, el acceso a los libros se simplifica con las plataformas electrónicas y los lectores encuentran más fácil los libros y los etiquetan, comentan y comparten.
Pero hay que decir que, conforme la tecnología avanza, hay cada vez más libros generados originalmente en formatos digitales que poco a poco se alejan de la forma tradicional de los libros aunque sin perder necesariamente su función. De este modo, el lector y la obra ocuparán un mismo espacio en las “páginas” de una obra. Sin olvidar que la lectura se disfruta la mayoría de las veces en soledad, los lectores intervienen cada vez más en las obras de un modo público, discuten. Los lectores de un libro, su público, se vuelve una comunidad permanentemente conectada a través de él. Conforme se valoren las publicaciones nativamente digitales se transformarán en espacios más públicos.
Luz Aurora Pimentel decía que la lectura digital es en la que puedes poner los dedos entre las páginas para marcarlas e ir hacia adelante o hacia atrás rápidamente e ir y volver en una historia para entender claramente las relaciones entre sus distintas partes en el tiempo (prolepsis y analepsis). Para Bob Stein, del Instituto del futuro del libro, esta misma acción de ir en distintas direcciones en un libro tiene un gran valor; los llama Medios dirigidos por los usuarios, frente a los medios dirigidos por un productor (cine, radio y tv), en los que uno está esencialmente pasivo. Los libros electrónicos vuelven esto más fácil y evidente, pero además de permitir lecturas no lineales en obras que a veces ocupan distintas plataformas e involucran distintos autores, pueden incluir otros elementos como video o audio, a veces reordenados por un lector que casi siempre contribuye en su distribución.
Por otro lado, hay que decir que los editores sí mejoran los libros y, especialmente ante la maraña de internet, seleccionan, ordenan información y tratan de que la lectura de una obra sea más fácil y placentera. Por supuesto que no sólo quitan erratas, eso es, en sí mismo, otro trabajo. Deciden cuál es la mejor plataforma y recomiendan lecturas.
Por eso, si se autopublica una obra, ¿por qué alguien debería leerla entre las otras miles que están en internet? Porque alguien distinto a ti, alguien que lee mucho del tema, y no menos, también dice que es buena. Las bibliotecas y librerías digitales son enormes. La información disponible en internet crece exponencialmente, por lo que será difícil encontrar y diferenciar cosas buenas. Será un proceso lento distinguir solo algo útil. Como dice Tim O´Reilly: “La oscuridad es un problema más grande para los autores que la piratería”.
Por eso, parte de la labor de las editoriales es generar comunidades e interconectarlas a través de los libros en la red y de exponenciar sus posibilidades. Entre sus funciones está conseguir más visitas, más visibiladad, de las que los autores pueden conseguir por sí mismos. Las editoriales son concentradores e interconectan distintos públicos de diferentes autores que tengan intereses similares.
Tanto para los libros como para los autores y las editoriales las marcas serán igual de importantes para diferenciarse. La promoción de libros digitales debe estar ligada a esas comunidades que se generan y se conectan, sin olvidar que están por todo el mundo y llegar a ellas depende principalmente de entenderlas y escucharlas. Pero como el mercado de libros digitales apenas está empezando es necesario experimentar con nuevas formas de vender libros. Empezando por la producción y la distribución pero también pasando, y esto será fundamental, por los precios. Porque es claro que los libros digitales deben ser más baratos que los impresos, pero lo que todavía no está claro es exactamente cuánto está dispuesto a pagar un lector.
Conforme la tecnología avance y se popularice, la diferencia entre libros físicos y libros digitales se irá volviendo menos clara, especialmente en el hardware. Pero por ahora está claro no sólo la necesidad de justificación que los libros digitales encuentran en parecerse a los impresos no ha terminado, sino que los libros impresos no desaparecerán frente a los libros digitales y que ambos convivirán todavía durante mucho tiempo.

Autor: Alvaro Jasso
Fecha: Octubre 12th, 2010
Categorías:
Edición digital,
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Etiquetas:
Edición digital,
Felit 2010,
Libros Malaletra
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Finalmente algo serio qué comentar, los tres grandes grupos editoriales españoles (Santillana, Random House Mondadori y Planeta) junto con otras editoriales más pequeñas han dado algunos avances de lo que será su esperada plataforma para libros digitales en español: Libranda.
Aunque la información que pude encontrar en la red todavía es muy general y escasa, en principio puedo resaltar varias cosas: se trata de una gran plataforma de distribución de contenidos digitales en forma de B2B (Business to Buisiness) Es decir, los libros tendrán intermediarios (El Corte Inglés, Fnac, Casa del Libro, etcétera) y aunque dicen que serán 30% más baratos que los libros impresos, está claro que podrían ser todavía más baratos si la venta fuera directa desde la plataforma.
Los libros estarán en formato ePub con DRMs de Adobe y se podrán, si los compras, abrir hasta en seis dispositivos, o sea los puedes prestar seis veces. Aunque todavía no está claro si Amazon o Google estarán incluidos para distribuir estos libros por su sistema de restricciones no parece probable.
El porcentaje de derechos de autor estará al rededor del 20% del precio de venta que es el doble del promedio actual pero sin duda las propuestas de Amazon y Google para entregar más del 60% ponen en duda su dádiva y probablemente su competitividad.
Otra cosa para considerar es el famoso impuesto a los libros electrónicos del 18% frente al recién establecido del 4% a los libros impresos que impulsó la SGAE. Y por supuesto, la pregunta que se me ocurre, es si su plataforma hará que los libros estén disponibles para Latinoamérica y si sí en qué términos.
Está claro que es bueno que la industria editorial española, que es prácticamente la latinoamericana, de pasos hacia lo digital pero me parece que su plataforma es todavía torpe y de corto plazo. Me da la impresión de que si no es manejada abiertamente será el principio no solo de una batalla entre ofertas de mejores beneficios para los autores y contra la piratería si no el principio de una posible búsqueda de independencia de los autores americanos.

Autor: Alvaro Jasso
Fecha: Mayo 13th, 2010
Categorías:
Edición digital,
tecnología
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Edición digital,
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Libranda
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